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06 mayo 2011

Los Mier en el siglo XV

En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid consta un pleito de 1583, iniciado por Alonso de Escandon de Peñamellera, en el que reclama que caiga en él el nombramiento de alcalde ordinario de la agrupación del Valle de Peñamellera según estaba establecido por turnos entre 4 familias hidalgas (los 4 linajes de Mier).

De lo que de este último documento hemos podido transcribir, se deduce que se litigaba por la “vara y juzgado” del concejo de Plecin, reconociéndose en las probanzas que “siempre se ha usado el turno y repartimiento de los oficios” (dice Antonio de Mier, vecino de Ruenes, en respuesta a la 4ª pregunta de las probanzas) y que “de 100 años a esta parte, y de tanto que haya memoria de los hombres que la dicha vara y oficio de juzgado de este valle, se ha sacado y nombrado de cuatro casas y linajes de hijos de algo” (dice Alonso Gómez de Mier, vecino de Alles, en respuesta a la 4ª pregunta de las probanzas).


Esta posición, que se dice que la Casa de Mier viene ostentando de 100 años a esta parte - finales del siglo XV, por el 1480 - , y de tanto que haya memoria de los hombres, creemos que debe tener relación con los privilegios que parece ostentaba Fernando García de Mier en la 1ª mitad del siglo XV.

En una carta fechada el 2 de mayo de 1446 el rey Juan II ordena - entre otros - a Fernando García de Mier y su hijo Juan de Cosio que ayuden a Pedro Suárez de Quiñones, Adelantado Mayor de León y Asturias y Conde de Luna, a recuperar las villas de LLanes, Ribadesella y otras tierras que tenía en la tierra de Asturias de Oviedo.

Al efecto, ordena a estos “dar todo el favor e ayuda que vos pidiere e menester aya para que las dichas mis cartas sean complidas e esecuatadas e traydas a devida ejecución”, amenazando con la perdida de oficios y confiscación de tierras en caso de incumplimiento.

El escaso número de los requeridos, la referencia a oficios y bienes y la misma inclusión entre los escogidos/requeridos por Juan II para ayudar a restituir en su posición al Adelantado Mayor confirma la preeminencia y poder de Fernando García de Mier en la zona.

Aunque de momento no podemos acreditar documentalmente la descendencia, la sistemática reiteración del nombre Fernando y la inequívoca posición de poder, nos obliga a concluir que necesariamente los que antes de 100 años ya tenían la condición de Señores de la Casa de Mier debían ser descendientes de este Fernando Garcia de Mier.

Es a nuestro juicio lógico y del todo consecuente concluir que en un ámbito geográfico tan reducido como el de Peñamellera, la preeminencia en los oficios, enterramientos y derecho de asiento de la Casa de Mier - y que más adelante se detallan - debían traer causa de las que ya gozaba Fernando Garcia de Mier en tiempos de Juan II (1406-1454).

Como más adelante exponemos, la expresa referencia a Juan de Cosio en el documento de Juan II y el hecho de que un Juan de Cosio aparezca en el poder referido por Trespalacios (op. Cit pag 27-29), nos lleva a considerar que el origen del turno en el desempeño de los oficios del Valle (Procurador General) debía traer causa del reparto entre los herederos de Fernando García de Mier de los derechos o beneficios de que este era titular.

17 octubre 2010

Los Mier y los Vela

El ORIENTE DE ASTURIAS del pasado 15 de julio publica una entrevista a Diego Alcolea, autor del libro EL VALLE DE PEÑAMELLERA EN LA EDAD MEDIA, publicado por KRK EDICIONES 2010. Hace referencia la versimilitud de la relación de los Mier con la familia de los Vela altomediavales.

21 noviembre 2009

Un origen legendario: los Mier como descendientes de los Vela (2)

2. Los Vela históricos

2.1 Introducción

A pesar de la parquedad de las crónicas y otras fuentes documentales referidas a la historia de la Alta Edad Media, los Vela aparecen como parte y actores principales en varios de los acontecimientos históricos que en el periodo comprendido entre los siglos IX-XI forjaron la España de la Reconquista.

Jaime Salazar Acha, que publicó en 1985 una monografía sobre los Vela (UNA FAMILIA DE LA ALTA EDAD MEDIA: LOS VELAS Y SU REALIDAD HISTÓRICA, publicada en 1985 como separata por la ASOCIACION ESPAÑOLA DE ESTUDIOS GENEALÓGICOS Y HERALDICOS), se refiere a esta familia como “(…)una de las grandes familias medievales, surgida de las profundidades de la alta edad media y mantenida con el paso de los siglos en el primer rango de nobleza, sin perder por un momento la privanza regia, ni la riqueza territorial".

2.2 Primeras noticias

Refiriéndose a la obra CHRONICA DE LOS PRINCIPES DE ASTURIAS Y CANTABRIA del Padre Fray Francisco Sota (Madrid 1681), Trespalacios cita una memoria muy antigua del Monasterio de Oña - hoy, según creemos, desaparecida - donde dice que constaba un conde Don Vela era descendiente del Conde Don Vela Ximénez, señor de Álava y a quien había concedido el gobierno de esta provincia el rey Alfonso I (que reinó del 739 al 757). Nada dicen las Crónicas sobre este nombramiento y el Conde Vela en los tiempos de Alfonso I, que en relación a Álava se limitan a decir que siempre estuvieron en poder de sus gentes (ver Crónica de Alfonso III, versión Rotense y Sebastianense).

Respecto a este primer Conde Vela, Trespalacios, remitiéndose a la autoridad del Padre Sota (ver obra cit. pag 13), dice que “parece verosímil que el conde Vela Ximénez, primer conde de Álava, según el tiempo en que floreció y su apellido patronímico, fuese hermano de Don García Ximénez, primer rey de Navarra, y ambos hijos de Ximeno Andeca, hijo del duque Andeca de Cantabria que murió en Guadalete” y, por tanto, pariente del rey Alfonso I.

En el 812 un Vela aparece como testigo en la dotación fundacional de Alfonso II el Casto (760-842) a la Catedral de Oviedo el 4º civil después de los obispos y abades, y otro Vela en la posición 9ª. El referido documento es el conocido como Testamentarum Regis Adefonsi, publicado en Colección de textos y documentos para la Historia de Asturias I, pag 107. BIBLIOTECA HISTORICA ASTURIANA y en su texto original en latín como Apéndice IV de HISTORIA DE EL REINO DE ASTURIAS de P. Garcia Toraño. En relación a los testigos que suscribieron el referido documento, Claudio Sánchez Albornoz en sus estudios críticos sobre las historia del Reino de Asturias publicados en EL REINO DE ASTURIAS. ORIGENES DE LA NACION ESPAÑOLA. ESTUDIOS CRÍTICOS (Edicion de 2004 del Instituto de Estudios Asturianos, pag. 243) cree posible reconocer a los fidelis regis de estirpe visigoda que, capitaneados por Teudano, restauraron a Alfonso II en el trono después de que - según dice la crónica Abeldense - en el 801 fuera depuesto y encerrado en Ablaña por un rebelde.

Citando al Padre Mariana (Historia General de España), Trespalacios (ver obra cit. pag 13) se refiere al nombramiento de otro Conde Vela como Conde en Álava por parte de Alfonso III el Magno (848-910). Este, en el primer año de su reinado (866), sofocaba la rebelión en Álava de Eylon y, “después de esto, Álava fue dada a un hombre principal llamado Conde Vigilia o Vela”, hechos ambos que vienen referidos en la Crónica Albeldense. Esta crónica, al explicar las aceifas musulmanas del año 920 (se refiere a la era hispánica, 882 de la cristiana) contra Cellorigo y Pancorbo dice que "Vigila Scameniz erat tunc comes in Alaba/Vigilia Jimenez era entonces Conde en Álava".

Pérez Urbel supone a este Conde Vela familiar de Alfonso III - a través de su esposa Jimena - y con Balparda, apoyándose en las genealogías de Roda, ambos admiten como hipótesis la vinculación del Conde Vela con la dinastía Jimena de Pamplona, atribuyendo a los Vela su origen en la vasconia francesa, descendientes del duque Jimeno de Gascuña, destituido en 816. Otros autores, niegan o cuestionan esta vinculación de los Vela con los Jimeno de Navarra, que solo parece fundarse en una coincidencia de patronímico. En relación a las genealogías de Roda, según Claudio Antonio Barrio - El 10 de junio de 1959 presentó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid su Memoria de Licenciatura aun inédita con el título LA ESTIRPE DE LOS VELA SIGLOS IX-XI - “no lo afirman, pero tampoco lo desautorizan”.

Claudio Sánchez Albornoz dice de Vela Jiménez que es " (...) de estirpe discutida y discutible, dudosamente vinculable con la segunda dinastía navarra, fue cabeza de una familia noble al servicio de los reyes de León (...) " , (EL REINO DE ASTURIAS, Edición de BIBLIOTECA HISTÓRICA ASTURIANA 1989, pag 265), e insiste en la misma línea en su obra VASCOS Y NAVARROS EN SU PRIMERA HISTORIA.

El nombramiento de Alfonso III referido y la posición que ocupan los Vela en la confirmación de la donación de Alfonso II a la Catedral de Oviedo, nos lleva necesariamente a reconocer a los Vela la condición de magnates, muy próximos a la corte y vinculados con la monarquía astur al menos desde Alfonso II, y probablemente ya en tiempos de Alfonso I, si damos por buena la mención del Padre Sota a la Memoria de Oña.

Trespalacios (ver obra cit. pag 12 y ss), refiriéndose de nuevo a la obra del Padre Mariana dice que un Conde Don Vela por 956 y los tiempos de Sancho el Gordo (955 - 958 y 960 - 965) era de sujeto de los primeros y más distinguidos de Castilla.

Con independencia de cual fuera su solar de origen y si eran o no familia de Alfonso I o Alfonso III, es forzado reconocer la principalísima posición que debía ocupar el Conde Vela del reinado de Alfonso III para merecer tal nombramiento que, con el de Diego Rodrigo como Conde en Castilla, aparecen entre los primeros nombramientos/mandationes de comites/gobernadores de la monarquía astur.

(sigue)

23 junio 2009

Un origen legendario: los Mier como descendientes de los Vela (1)

1. Introducción

En su obra LA NOBLEZA DEL VALLE DE PEÑAMELLERA
[1] D. Juan Antonio de Trespalacios y Mier dice que “En el valle de Peñamellera de arriba, y especialmente en la Parroquia de San Pedro de Plecin de Alles, hay, y ha habido siempre, la constante tradición de estar enterrado en dicha iglesia parroquial, en un sepulcro al lado del Evangelio, el Conde Don Vela, quien se retiró a este valle en sus últimos años, y que habiendo tenido sucesión el hijo o hijos que dejó, (...), se establecieron y quedaron en dicho valle, y que de ellos tuvo origen la casa de Mier, sus descendientes y parientes. De esta tradición no puede dudarse, porque, además de que la vemos correr entre los que hoy viven, el mismo Juan de Caso nos lo dejó escrito el año 1717 (…)" [2].

En relación a las afirmaciones de Trespalacios, asumimos que las genealogías son instrumentos que deben ser manejados con sumo cuidado y espíritu crítico. Es habitual que, en el marco de sus estrategias de poder y prestigio social, las familias vinculen sus ancestros con algún personaje heroico de la antigüedad. Su reconocido interés genealogista, su vinculación personal con la cuestión, la circunstancia de tratarse de una referencia tardía y la ausencia - salvo por lo que referiremos más adelante - de otros testimonios documentales que vinculen a los Vela con la Casa de Mier, nos obligan a ser cautos.

No obstante, ello no implica que podamos negar cualquier fiabilidad, valor histórico o autoridad a la tradición, sin analizar antes su verosimilitud. La historiografía y el método histórico también han reconocido el valor histórico de la leyenda (entendida como narración tradicional basada en sucesos reales transformada), la tradición oral y el folclore (entendido como "antigüedades populares").

En lo que a la vinculación de los Vela con el linaje de Mier y Peñamellera, de momento hemos de conformarnos con lo que al respecto se refiere en la referida obra de Juan Antonio de Trespalacios y Mier, el testimonio que dejó Trespalacios de un "librito" escrito en 1717 por D. Juan de Caso, cura parroquial de Santa Maria de Ruenes
[3], la obra de del Padre Francisco de la Sota [4], y según refiere Trespalacios, una tradición constante y que "la vemos correr entre los que hoy - 1794 - viven" [5].

Con posterioridad y hasta donde nuestro conocimiento alcanza, los escasos autores y obras que se han referido a esta cuestión – los Vela, los Mier y Peñamellera -, se han limitado a reproducir las afirmaciones de Trespalacios, sin aducir mas argumentos que la autoridad y antigüedad del citado texto, y la cita de los dos únicos documentos que parece que vinculan a los Vela y Peñamellera: la permuta entre Vermudo III y los Condes Piniolo Fruelaz y Aldonza Ordoñez del año 1032 y las Actas del supuesto Concilio de Oviedo de del año 1115, en las que aparecen unos Vela, como acompañantes del Conde Rodrigo y representantes de las Asturias de Santillana .

Con todo, una cuestión nos persuade a reconocer cierto valor histórico a la tradición referida por Trespalacios. Estigmatizados por la épica castellanista de traidores y asesinos a raíz de sus enfrentamientos con los Condes de Castilla y la implicación en la muerte del Infante Garcia en 1028/29, no acertamos a justificar que conveniencia podía llevar a inventarse en el siglo XV precisamente esa vinculación.

(sigue)

[1] LA NOBLEZA DEL VALLE DE PEÑAMELLERA. Obra concluida en Córdoba el 1 de mayo de 1794, publicado en Gijón 1981 en BIBLIOTECA ASTURIANA.MONUMENTA HISTORICA ASTURIENSIA XI.

[2] Obra cit. pag. 15

[3] TRATADO DE LAS CASAS Y APELLIDOS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS Y MONTAÑA DE SANTANDER de D. Juan de Caso, cura de Ruenes, 1717, obra hoy desaparecida y severamente criticada por Trespalacios obra cit. pag 2, Prefacio.

[4] CHRONICA DE LOS PRINCIPES DE ASTURIAS Y CANTABRIA, 1681, que ubica a los Vela en Peñamellera.

[5] Obra cit pag. 6, Advertencia.
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